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La sequía que nos asfixia

Hace unos días tenía la oportunidad de participar en una jornada organizada por Asaja, donde una vez más, los agricultores y quienes estamos hondamente preocupados por la falta de recursos hídricos, hacíamos un llamamiento a las administraciones para pedir respuestas y acción. La provincia de Alicante tiene un déficit estructural por todos conocidos, pero la situación de sequía extrema, significa apretar un nudo más la asfixia que sufre el sector agroalimentario.

Es importante que todos tomemos conciencia de cuáles son nuestras necesidades y de cuáles los recursos para poner soluciones. Las demandas totales de la provincia de Alicante ascienden a unos 1.300 hm3, mientras que la totalidad de los recursos disponibles, sin contar la sobreexplotación de acuíferos, ascienden a 655 hm. Tenemos un déficit estructural de 645 hm3, que se agudiza en épocas de sequía, como la actual que venimos sufriendo desde 2014.

La oferta de recursos disponibles, además de escasa y limitada, está sujeta a intenso aprovechamiento, lo que ha desencadenado graves problemas de sobreexplotación, degradación y contaminación tanto de las aguas superficiales como de las subterráneas.

En la provincia de Alicante, hay una demanda hídrica de 1.300 hm3/año y una oferta real de 1066 hm3/año a la cual hay que sumar la utilización de 165 hm3 /año, procedentes de aguas subterráneas no renovables. El balance, por tanto, es de un déficit hídrico de 399 hm3/año.

La sequía obliga a tomar medidas con carácter de urgencia, porque el desarrollo económico de la provincia pasa por uno de los sectores productivos estratégicos como es el agroalimentario. La falta de agua haría peligrar 40.000 empleos ligados al sector hortofrutícola. La aportación al PIB de la provincia de Alicante del sector agroalimentario supera los 1.200 millones de euros al año.

Estas cifras reflejan que estamos ante una situación dramática para el campo, pero también de inflexión para la recuperación socioeconómica. Son los muchos los empleos que se ponen en juego y muchas las oportunidades que ponemos en riesgo cada vez que no se dan respuestas a un medio y largo plazo. La sequia nos asfixia y la inacción nos acabará ahogando bajo la tierra seca y agrietada.

Joaquín Melgarejo

Director de Proyectos de INECA y catedrático de la UA