Microanálisis INECA
La provincia de Alicante, ante los retos de digitalización laboral
El microinforme revela la existencia de vulnerabilidad del tejido productivo tradicional
Alicante, 29 de enero de 2026.-

La provincia de Alicante afronta desafíos significativos en su transición hacia una economía digitalizada y de alto valor añadido. Los datos educativos analizados revelan vulnerabilidades estructurales que condicionan la capacidad del territorio para competir en sectores tecnológicos avanzados y atraer talento digital cualificado.
El principal obstáculo que presenta Alicante reside en su limitado capital humano con formación superior. Con apenas un 23,7% de población mayor de 15 años con estudios universitarios, la provincia se sitúa sustancialmente por debajo de la media nacional (31,4%) y de la Comunidad Valenciana (31,5%). Esta brecha de casi ocho puntos porcentuales respecto al conjunto nacional representa una desventaja competitiva crítica para el desarrollo de sectores intensivos en conocimiento.
La economía digital y las actividades de elevado valor añadido demandan profesionales con formación especializada en áreas como ingeniería, ciencias de datos, desarrollo de software, inteligencia artificial, marketing digital y gestión tecnológica. La escasez de población con educación superior en Alicante implica una base reducida de talento local disponible, obligando a las empresas innovadoras a importar profesionales de otras regiones o países, con los costes y dificultades que ello conlleva.
Vulnerabilidad del Tejido Productivo Tradicional
La elevada proporción de población con niveles formativos bajos y medios (55,7% con estudios de secundaria o inferiores) sugiere un tejido productivo provincial todavía anclado en sectores tradicionales de menor valor añadido: turismo convencional, construcción, comercio minorista, agricultura y manufacturas de baja tecnología. Estos sectores, aunque importantes para el empleo, presentan limitaciones en productividad, salarios y capacidad de innovación.
La digitalización de estos sectores tradicionales requiere precisamente lo que Alicante tiene en menor proporción: profesionales con formación técnica superior capaces de liderar procesos de transformación digital, implementar soluciones tecnológicas, gestionar datos y desarrollar modelos de negocio innovadores. La escasez de este perfil dificulta que las empresas tradicionales evolucionen hacia versiones más competitivas y sostenibles.
Un dato particularmente preocupante es que el 41,4% de la población extranjera residente en Alicante posee únicamente estudios primarios o inferiores, la cifra más elevada de las provincias valencianas. Simultáneamente, solo el 14,9% de este colectivo cuenta con educación superior, muy por debajo del 22,5% nacional para población extranjera.
Esta composición formativa de la población extranjera refleja un modelo migratorio orientado históricamente hacia sectores de baja cualificación: construcción, hostelería, agricultura, servicios personales y atención a población jubilada extranjera residente. Si bien estos sectores han generado empleo, no constituyen la base para una economía del conocimiento competitiva.
Para atraer y retener talento digital internacional, Alicante necesitaría revertir esta tendencia, atrayendo población extranjera altamente cualificada. Sin embargo, la ausencia de un ecosistema empresarial tecnológico robusto que ofrezca oportunidades profesionales atractivas dificulta este cambio de patrón migratorio.
Comparativa Desfavorable con Valencia
La ciudad y provincia de Valencia presentan indicadores educativos significativamente superiores, con un 31,5% de población con estudios superiores, prácticamente igualando la media nacional. Esta ventaja formativa se traduce en un ecosistema más propicio para sectores tecnológicos, startups digitales, centros de investigación y empresas de servicios avanzados.
Valencia cuenta con instituciones universitarias y centros tecnológicos que generan talento local, clusters empresariales en sectores como biotecnología, TIC y economía creativa, y mayor capacidad para atraer inversiones en sectores innovadores. Alicante, en cambio, carece de masa crítica suficiente de profesionales cualificados para alcanzar dinámicas similares, quedando relegada a un rol secundario en la economía del conocimiento valenciana.
La paradoja del atractivo para nómadas digitales: luces y sombras
Alicante presenta características intrínsecas altamente atractivas para la comunidad de nómadas digitales: clima mediterráneo excepcional, calidad de vida elevada, costes moderados en comparación con otras ciudades europeas, infraestructuras turísticas consolidadas y conectividad internacional aceptable. Sin embargo, la llegada masiva de estos profesionales cualificados, que generalmente poseen formación superior y trabajan en sectores tecnológicos, contrasta paradójicamente con la escasa preparación del ecosistema productivo local para absorber e integrar este talento.
El riesgo que se plantea es la configuración de un modelo dual: por un lado, una comunidad flotante de profesionales digitales internacionales altamente cualificados que trabajan de forma remota para empresas extranjeras, sin apenas vinculación con el tejido empresarial local; por otro, un tejido productivo provincial con déficit formativo que no puede aprovechar sinergias ni generar oportunidades de colaboración con este talento. Esta desconexión impediría la transferencia de conocimiento, la creación de nuevas empresas tecnológicas locales y la modernización del sector empresarial autóctono.
La llegada de nómadas digitales con alto poder adquisitivo a un territorio con bajo nivel formativo local puede generar efectos contraproducentes. El incremento de precios inmobiliarios, particularmente en zonas costeras atractivas, dificulta el acceso a la vivienda de la población local, cuyos salarios en sectores tradicionales no experimentan incrementos equivalentes. Esta gentrificación sin contrapartida productiva genera tensiones sociales y expulsión de residentes tradicionales.
Además, la convivencia de dos economías paralelas —una digital, internacional y bien remunerada, y otra tradicional, local y de bajos salarios— puede profundizar desigualdades sin que se produzca movilidad social ascendente, al carecer la población local de las competencias necesarias para transitar hacia los nuevos sectores.
Oportunidades para la reversión
A pesar de este diagnóstico adverso, Alicante dispone de elementos sobre los que construir una estrategia de transformación. Las universidades de la provincia y otras instituciones educativas pueden reforzar su oferta en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y competencias digitales. La presencia creciente de profesionales digitales internacionales puede catalizar la creación de comunidades de emprendimiento tecnológico, espacios de coworking especializados y eventos que dinamicen el ecosistema.
No obstante, estas oportunidades solo se materializarán mediante políticas públicas deliberadas y sostenidas: inversión en formación profesional orientada a competencias digitales, atracción de centros tecnológicos y de I+D, incentivos fiscales para startups tecnológicas, mejora de infraestructuras digitales, programas de reciclaje profesional para trabajadores de sectores tradicionales, y estrategias activas para conectar el talento internacional con las necesidades del tejido empresarial local.
En su estado actual, Alicante presenta una preparación insuficiente para liderar una transformación hacia una economía digitalizada de alto valor añadido. El déficit de capital humano cualificado constituye un cuello de botella estructural que limita tanto la capacidad del tejido productivo tradicional para evolucionar como la posibilidad de aprovechar plenamente la llegada de talento digital internacional.
La provincia puede convertirse en destino residencial para nómadas digitales gracias a sus ventajas climáticas y de calidad de vida, pero corre el riesgo de permanecer como mero espacio de consumo sin integrarse en las cadenas de valor de la economía digital global. Sin una estrategia integral que eleve sustancialmente el nivel formativo de la población local, fortalezca las instituciones educativas y tecnológicas, y cree puentes entre el talento internacional y las empresas locales, Alicante podría quedar rezagada en la transición hacia la economía del conocimiento, perpetuando un modelo productivo de bajo valor añadido incompatible con la prosperidad sostenible a largo plazo.
Francisco Llopis Vañó
Director de Estudios de INECA




